Fra-gi-li-tat

Parte superior de un tulipán rojo marchito con amplia zona vacía.
Tulipán rojo marchito parcialmente visible en la parte inferior.
Tulipán rojo marchito, cerrado, sobre fondo blanco
Tulipán rojo marchito, parcialmente abierto, sobre fondo blanco
Tulipán rojo deshecho, con pétalos abiertos y estambres visibles
Mano en movimiento sosteniendo pétalos rojos desenfocados
Mano borrosa manipulando fragmentos del tulipán
Mano desenfocada con restos de flor dispersándose
Pétalos y fragmentos de la flor en movimiento sobre fondo blanco
Fragmentos borrosos de la flor y tallo suspendidos en movimiento
Restos difusos de pétalos rojos y estambres sobre fondo blanco
Imagen casi vacía con un fragmento rojizo desenfocado en la esquina inferior
Composición abstracta muy tenue, con trazos suaves sobre fondo blanco
Pistilo y estambres oscuros aislados tras desprenderse los pétalos
Pistilo blanco y amarillo aislado sobre fondo blanco

Fra-gi-li-tat (2012)

Proyecto formado por un total de quince fotografías que establecen un diálogo entre sí.

El trabajo reflexiona sobre la búsqueda del amor sublime, de acuerdo con los falsos mitos con los que conviven muchas mujeres y que, por razones socioculturales, se han ido perpetuando. Se trata de mitos como la búsqueda del príncipe azul con quien compartir toda la vida, la existencia de la media naranja o la fe ciega en el destino, entre otros.

Todo ello comporta que la búsqueda de un amor idealizado —que raramente se alcanza— se convierta en un obstáculo para establecer una relación amorosa sana, libre de mitos y prejuicios.

La timidez, el miedo o la desconfianza que pueden existir a la hora de establecer relaciones personales se magnifican; también aumenta la fragilidad de estas, así como la facilidad con la que pueden romperse.

Una fragilidad emocional que queda en la sombra, mientras que la fortaleza se presenta como una virtud sobrevalorada. La crueldad del mundo nos obliga a ser fuertes y a no mostrar nuestra debilidad o fragilidad. Parece que no tenemos derecho a ser frágiles, a rompernos en mil pedazos, a crecer con ello y a aprender a recomponernos.

Mireia Alises