Negro casi blanco

Negro casi blanco. Mireia Alises

 

Negro casi blanco (2011-2019)

Negro casi blanco es un proyecto expositivo formado por una serie limitada de fotografías que presentan un conjunto de formas geométricas generadas a partir de un objeto cotidiano (el papel) sometido tanto a efectos lumínicos artificiales, como la misma luz natural.

La geometría forma parte de nuestra vida cotidiana. Se encuentra en nuestro entorno, así como en los objetos con los que interactuamos diariamente. Nos permite conocer el mundo que nos rodea, así como pasar de lo abstracto a la materialización tangible de nuestras ideas.

Las fotografías presentadas dibujan una escala de grises, la gradación cromática que transita entre el blanco más intenso y el negro, resultado de la ausencia de luz. El blanco es el principio, la suma de todos los colores, la vida y la esperanza. El negro es el final, la ausencia de luz, la muerte. Dos valores cromáticos que extremos, pero cercanos al mismo tiempo, son susceptibles de convertirse en escenarios emocionales. Por su parte, el gris se convierte en un actor neutral, capaz de adaptarse a escenarios cambiantes y complejos. No es ni blanco ni negro, un punto intermedio, insensible, apático, que simboliza la falta de sentimientos -o los sentimientos ocultos-, y de emociones.

En la vida transitamos entre el blanco y el negro. El gris es el escenario simbólico de una buena parte de nuestras decisiones. Sin embargo, hay que se aferra a un pensamiento dicotómico que le permite diferenciar más fácilmente lo bueno, de lo malo, lo correcto de lo que no lo es. Por el contrario, deja de disfrutar de la complejidad de la vida y de su diversidad de tonalidades y matices.

Negro casi blanco es un trabajo introspectivo que muestra esta escala vital. El viaje constante hacia la luz conviviendo con momentos de oscuridad, instalándonos en lo negro más profundo, en un absoluto vacío de difícil escapatoria en muchos momentos de nuestra vida. Una espiral de emociones que escapan de nuestro control y nos hacen caer al abismo.

 

© Mireia Alises